El Papa León XIV pronuncia un discurso durante un encuentro con las autoridades argelinas, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el centro de convenciones Djamaa el Djazair de Argel, Argelia, el 13 de abril de 2026. También estuvo presente el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune. (Foto CNS | Lola Gómez)

En Argelia, el Papa León encuentra la encarnación del ‘código fundamental’ de los cristianos

ANNABA, ARGELIA (CNS) — En un país marcado por las penurias, una fe profunda y una independencia ganada a duras penas, el Papa León XIV señaló a Argelia como un testimonio vivo de lo que él denominó el “código fundamental” de la Iglesia: una caridad que trasciende el poder, une a la comunidad y construye la paz.

A lo largo de la primera etapa de su viaje de 11 días por África, el Papa volvió una y otra vez a una idea: la paz no viene a través del poder o el dominio, sino a través de un amor sacrificial, ejemplificado en Cristo.

En la Basílica de San Agustín, su padre espiritual, el Papa León presentó a los cristianos de Argelia como un ejemplo de este aspecto de la misión de la Iglesia, pidiéndoles que siguieran siendo un signo humilde y fiel del amor de Cristo.

“La presencia de ustedes en el país trae a la mente el incienso: un grano incandescente, que esparce perfume porque da gloria al Señor y alegría y consuelo a tantos hermanos y hermanas”, dijo durante su última Misa en el país el 14 de abril.

En su homilía, describió una Iglesia de la caridad: “donde hay desesperación, enciende esperanza; donde hay miseria, lleva dignidad; donde hay conflicto, lleva reconciliación”.

“Por eso, sobre todo ante la indigencia y la opresión, los cristianos tienen como código fundamental la caridad: hagamos al prójimo lo que quisiéramos que hicieran por nosotros”, dijo el Papa. “La fe en el único Dios, Señor del cielo y de la tierra, une a los hombres según una justicia perfecta, que invita a todos a la caridad, es decir, a amar a toda criatura con el amor que Dios nos da en Cristo”.

En su discurso del 13 de abril ante el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune y el cuerpo diplomático, señaló que los argelinos practican la “sadaka” (que significa limosna y justicia) “incluso entre quienes tienen recursos limitados”, y cómo su “sentido de solidaridad, acogida y comunidad con el que está tejida la vida cotidiana de millones de personas humildes y justas”.

Tras ser colonia francesa durante más de 130 años, Argelia buscó la independencia en 1954, lo que desencadenó una guerra que dejó un saldo estimado de 1,5 millones de muertos.


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El Papa destacó la solidaridad de Argelia a pesar de sus años de penurias y conflicto.

Posicionó a Argelia como maestra de los países económicamente más ricos, replanteando lo que significa el desarrollo.

“Una religión sin piedad y una vida social sin solidaridad son un escándalo a los ojos de Dios”, dijo el Papa León. “Sin embargo, muchas sociedades que se creen avanzadas se precipitan cada vez más en la desigualdad y la exclusión. Las personas y las organizaciones que dominan sobre los demás –y África lo sabe bien– destruyen el mundo que el Altísimo ha creado para que todos viviéramos juntos”.

Durante su discurso del 13 de abril en la Basílica de Nuestra Señora de África, volvió a hablar sobre el amor desinteresado y señaló que la labor de la Iglesia con los niños con discapacidad demuestra cómo la caridad trasciende la ayuda o asistencia (mencionado como “ayuda material” en el texto en inglés publicado por el Vaticano) y crea “una verdadera comunidad en la que muchísimas personas participan, tanto en los acontecimientos alegres como en los dolorosos, unidos por vínculos de confianza, amistad y familiaridad”.

Reforzó este mensaje al hablar en un hogar de ancianos dirigido por las Hermanitas de los Pobres, reflejando su repetido mensaje de que este sentimiento es lo que construye el reino de Dios.

“El corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios”, dijo el Papa el 14 de abril. “El corazón de Dios está con los pequeños, con los humildes, y con ellos lleva adelante su Reino de amor y de paz, cada día. Como tratan de hacerlo ustedes aquí en el servicio cotidiano, en su amistad y en la vida comunitaria”.

Es precisamente a través de la caridad que, según el Papa, uno realiza actos de martirio, independientemente de su religión.

“El amor a los hermanos es precisamente el que ha animado el testimonio de los mártires que hemos recordado”, dijo en la Basílica de Nuestra Señora de África. “Frente al odio y a la violencia, permanecieron fieles a la caridad hasta el sacrificio de la vida, junto con tantos otros hombres y mujeres, cristianos y musulmanes”.

A lo largo de su estancia de dos días en Argelia, destacó la abnegación de los mártires. La primera parada del Papa León el 13 de abril fue el Monumento a los Mártires de Maqam Echahid, que conmemora a quienes murieron durante la Guerra de Argelia.

“Detenerse ante este Monumento es un homenaje a esa historia y al alma de un pueblo que ha luchado por la independencia, la dignidad y la soberanía de esta nación”, dijo.

Al comienzo de su discurso ante el cuerpo diplomático, recordó a los 19 religiosos y religiosas que fueron martirizados durante la Guerra de Argelia.

Al expresar este amor caritativo, los fieles encuentran la capacidad de perdonar y reconciliarse, lo que en última instancia conduce a la paz, la mayor prioridad del Papa León en este momento.

Durante meses, el Papa León se ha mostrado inquebrantablemente constante en su llamado a la paz, especialmente tras el conflicto en Oriente Medio. El Papa León presentó la paz no como un ideal vago, sino como una vocación moral, arraigada en la fraternidad humana, la justicia y la humildad.

Ante un país abrumadoramente musulmán –se estima que el 99 % se identifica como suní–, enfatizó que tanto los argelinos como los cristianos son hermanos y hermanas porque comparten el “mismo Padre en los cielos”.

“En un mundo lleno de enfrentamientos e incomprensiones, ¡encontrémonos y tratemos de comprendernos, reconociendo que todos somos una sola familia!”, dijo al cuerpo diplomático el 13 de abril. “Hoy, la sencillez de esta certeza es la llave para abrir muchas puertas cerradas”.

Desde el inicio de su visita, se presentó a sí mismo como “un peregrino de paz”. El Papa dijo que el mundo no puede “añadir resentimiento al resentimiento, de generación en generación”.

“En este lugar recordamos que Dios desea la paz para cada país; una paz que no es sólo ausencia de conflicto, sino expresión de justicia y de dignidad”, dijo ante el monumento de los mártires. “Esta paz, que permite enfrentar el futuro con ánimo reconciliado, es posible solamente con el perdón”.

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